La ortiga representa la torpeza de la subjetividad humana para definir lo que, en la naturaleza, es bueno o malo. Esta “mala hierba” posee tal cantidad de virtudes que el hombre le ha dado multitud de usos a lo largo de la historia, desde alimento hasta afrodisíaco, pasando por diversas aplicaciones medicinales, usos textiles, como fuente de pasta para fabricar papel, tintes e incluso, si eres supersticioso, para obtener coraje. Todo el mundo la conoce, de ahí uno de sus nombres “hierba de los ciegos”, pues hasta estos la reconocen con solo rozarla. La ortiga, por común y abundante, es una de esas plantas cuyas virtudes y usos debería conocer todo amante de la naturaleza, excursionista, superviviente o aspirante a aventurero.

Esta planta tiene propiedades estimulantes y astringentes y una infusión de ortigas es beneficiosa cuando se aplica a las quemaduras, cortes, escaldaduras. Tiene una utilidad cosmética ya que embellece y limpia la piel. Está indicada en afecciones cutáneas como acné, eccemas y, según algunos, incluso en psoriasis. Se recomienda contra la caspa y en muchísimas contra la caída del cabello. Probad contra la alopecia si queréis, pero si fuera cierto no existirían calvos en el mundo.

TIPO DE JABON:

  • Sirve como champú.
  • Propiedades astringentes y antisépticas.
  • Pastilla blanda con espuma y cremosa.

MATERIALES NECESARIOS:

  • 623 g de aceite de oliva
  • 113 g de aceite de ricino
  • 113 g de aceite dulce de almendras
  • 283 g de agua destilada o mineral
  • 57 g de cera blanca de abejas
  • 28 g de aceite de albaricoque
  • 2 tazas llenas de hojas de ortigas frescas que previamente recolectaréis ¡usando guantes!
  • 113 g de hidróxido de sodio (sosa cáustica o lejía)
  • 14 g de aceite de germen de trigo
  • 1 cucharadita (5 g. ) de aceite de esencia de romero
  • 2 cucharaditas de aceite de esencia del árbol del té. (10 g)

PREPARACION:

Engrasar un molde cuadrado. Ponga los aceites y la cera de abejas en un recipiente de acero inoxidable ( o esmaltado ) a fuego lento. Añada el agua a las ortigas y paselas por la licuadora. Vierta el jugo obtenido en un jarro de vidrio o plástico fuerte. Usando los guantes de goma y la protección para los ojos, añada el hidróxido de sodio a las ortigas licuadas y remueva bastante hasta que se disuelvan.

Cuando los jabones se hayan mezclado retirarlos del fuego. Como siempre pondremos un termómetro en los aceites y otro en la solución cáustica. Cuandos ambos termómetros alcancen una temperatura idéntica comprendida entre los 49º C y los 60ºC, vierta la solución cáustica en el aceite. Remueva de vez en cuando hasta que esta mezcla se cuaje, lo cual podría tardar unos 50 minutos.

A continuación añadir el germen de trigo y los aceites de esencias y mézclelos bien. Viértalo todo en el molde y cúbralo con un trapo. Ahora tendremos que dejarlo reposar hasta que el jabón adquiera una consistencia sólida (unas 48 horas)

Usando los guantes de goma procederemos a extraer el jabón sólido del molde y procederemos a cortarlo en pastillas. Una vez más lo cubriremos con una toalla, paño de cocina… y lo dejaremos secar durante cuatro semanas antes de usarlo.

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