Existen documentos que mencionan el uso de muchos materiales jabonosos y agentes limpiadores desde la antigüedad. Los agentes purificantes que se mencionan en el Antiguo Testamento no eran verdaderos jabones, sino un producto hecho únicamente con cenizas de corteza de árbol. En el siglo I d.C., el historiador romano Plinio el Viejo describió las diversas formas de jabones duros y blandos que contenían colorantes, conocidos como rutilandis capillis, que utilizaban las mujeres para limpiar sus cabellos y teñirlos de colores brillantes.

Cualquiera que sea el origen del jabón, los primeros usos documentados no estaban destinados a la higiene personal, sino a limpiar y tratar la piel y la lana. En unas tablas sumarias de arcilla datadas del año 2500 a. C. aproximadamente, se menciona el uso práctico del jabón. El jabón se elaboraba a base de sebo de cabra y de lejía obtenida de las cenizas de un árbol nativo, y se utilizaba para limpiar la lana.

Existen documentos que mencionan el uso de muchos materiales jabonosos y agentes limpiadores desde la antigüedad. Los agentes purificantes que se mencionan en el Antiguo Testamento no eran verdaderos jabones, sino un producto hecho únicamente con cenizas de corteza de árbol. En el siglo I d.C., el historiador romano Plinio el Viejo describió las diversas formas de jabones duros y blandos que contenían colorantes, conocidos como rutilandis capillis, que utilizaban las mujeres para limpiar sus cabellos y teñirlos de colores brillantes.

Sobre el origen del jabón hay más de una teoría:

Una argumenta que la elaboración del jabón tiene un origen celta (o de los bereberes del norte de Africa) y que los romanos la importaron.

Puesto que todo lo que no fuera romano era considerado bárbaro, pronto circuló la leyenda que los romanos fueron quienes inventaron el jabón.

Otra teoría se basa en la leyenda que la palabra jabón procedía del Monte Sapo, un lugar donde los animares eran sacrificados a los dioses quemándolos. Cuando llovía, el agua proveniente de la llubia se mezclaba con las cenizas del altar produciendo una lejía que convinaba y reaccionaba con los residuos grasos de los animales derretidos por el calor del fuego. Al deslizarse colina abajo hacia el río Tiber formaba jabón. Los romanos descubrieron casualmente que sus ropas quedaban más limpias cuando las lavaban en las aguas jabonosas cercanas a los altares.

La producción de jabón era común en España e Italia durante el siglo VIII, italianos y españoles empezaron a elaborar lo que ahora llamamos jabón a partir de grasa de cabra y cenizas de haya que proporcionaba el alcalí. Tras distintos experimentos, los franceses desarrollaron un método para la fabricación del jabón utilizando aceite de oliva en lugar de grasas animales. Hacia el año 1500, introdujeron sus descubrimientos en Inglaterra. Esta industria creció rápidamente en ese país y en 1622 el rey Jacobo I le concedió ciertos privilegios.

En el siglo XIII se introdujo el jabón en Francia, donde el jabón se hacía normalmente con sebo de cabra y álcali (lejía) de la ceniza de haya. Durante los dos siglos posteriores, los franceses desarrollaron un método para la fabricación del jabón utilizando aceite de oliva en lugar de grasas animales, produciendo así el jabón de Castilla, un jabón mucho más suave que los que se conocían hasta el momento.

Los franceses hicieron otras grandes contribuciones al desarrollo de la elaboración del jabón. Fueron quienes primero aprendieron a hacer jabón perfumado mediante infusiones de aceites florales.

Hacia el año 1500, introdujeron sus descubrimientos en Inglaterra. Esta industria creció rápidamente en ese país y en 1622 el rey Jacobo I, partidario de los pequeños negocios, le concedió ciertos privilegios.

Los pioneros americanos consideraron la fabricación del jabón como una tarea doméstica, produciendo hidróxido de sodio (sosa cáustica o lejía) dejando gotear agua de lluvia a través de un barril perforado lleno de cenizas de madera dura. A continuación se hervía esta solución hasta que estuviera tan concentrada como para que un huevo fresco, con su cáscara, flotase en la superficie sin hundirse. La grasa se extraía de cualquier animal que se tuviera a mano en cada momento y así se creó el jabón «al estilo de la abuela», si bien este producto más bien cáustico dejaba a menudo efectos desagradables como la piel áspera y los calcetines rotos. Esto era debido a que las proporciones de lejía y grasa no eran del todo correctas, lo que daba como resultado un jabón áspero.

Otra de las grandes contribuciones francesas a la industria del jabón fue debida al químico nicolas Leglanc, quien inventó en 1791 un procedimiento que extraía sosa de la sal común. Este químico inventó un proceso para hacer carbonato de sodio, es decir, ceniza de sosa, a partir de sal mediante una reacción electrolítica. Este nuevo álcali puro, que permitía la producción de pastillas de jabón de excelente calidad, pasó a ser lo suficientemente asequible con la ventaja de que no dependía de la disponibilidad de grandes bosques de madera. Por esta época, los hallazgos de Louis Pasteur también habían establecido firmemente que el aseo personal reducía la expansión de las enfermedades; había nacido «la higiene personal»

En 1823 el químico francés Chevreul determinó la naturaleza química de las grasas y detalló la composición y el proceso de la elaboración del jabón para que se pudiera hacer con receta y, con precisión con las cantidades a añadir de los componentes. Este fue el origen de la producción controlada y a gran escala de jabones suaves reproducibles.

Funciones

La mayoría de los jabones eliminan la grasa y otras suciedades debido a que algunos de sus componentes son agentes activos en superficie o agentes tensoactivos. Estos agentes tienen una estructura molecular que actúa como un enlace entre el agua y las partículas de suciedad, soltando las partículas de las fibras subyacentes o de cualquier otra superficie que se limpie. La molécula produce este efecto porque uno de sus extremos es hidrófilo (atrae el agua) y el otro es hidrófugo (atraído por las sustancias no solubles en agua). El extremo hidrófilo es similar en su estructura a las sales solubles en agua. La parte hidrófuga de la molécula está formada por lo general por una cadena hidrocarbonada, que es similar en su estructura al aceite y a muchas grasas. El resultado global de esta peculiar estructura permite al jabón reducir la tensión superficial del agua (incrementando la humectación) y adherir y hacer solubles en agua sustancias que normalmente no lo son. El jabón en polvo es una mezcla hidratada de jabón y carbonato de sodio. El jabón líquido es una disolución de jabón blando de potasio disuelto en agua.

A finales de la década de 1960, debido al aumento de la preocupación por la contaminación del agua, se puso en entredicho la inclusión de compuestos químicos dañinos, como los fosfatos, en los detergentes. En su lugar se usan mayoritariamente agentes biodegradables, que se eliminan con facilidad y pueden ser asimilados por algunas bacterias.

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